EL DESAPARECIDO
Manifiesto de una vida en movimiento
convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 217
“El éxito es el principal enemigo de la
innovación, si te sientes triunfador bajas tus defensas. Confías en la
consolidación de tus resultados. Descuidas la competencia. Esperas que las condiciones externas
permanezcan. Repites las pautas y modelos que te han encumbrado, esperando un
nuevo éxito. Y, con mucha probabilidad, empieza tu declive sin ser consciente
de ello… la sabiduría popular nos recuerda: la felicidad engorda. Y engordando
nos volvemos más perezosos”. PONTI, Franc, FERRER ARPÍ, J.M, Si funciona,
cámbielo: Como innovar sin morir en el intento”.
Ahora sí, vamos con la Biblia. El tipo se
llamaba Enoc, su nombre traduce como "Dedicado o consagrado a una
causa". Aparece en una lista larga de nombres como dato Disruptivo, no
solo en términos narrativos, sino también en términos existenciales. Así lo
relata el texto: “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y
caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y
engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y
cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios
(Gen 5:21-23). De todos los nombres se dice que nacieron, vivieron y murieron,
solo de Enoc se dice que CAMINÓ, y que lo hizo con Dios. ¿Qué significa eso? No
se sabe. Una cosa si es cierta, no era ir a la Iglesia pues, no había templos
aún; ni ser evangélico pues, gracias a Dios, todavía no los había.
Me gusta imaginarlo como un
"Desadaptado", un Incomprendido, un Rebelde; uno que no siguió el
criterio del rebaño; uno que caminaba al revés, según los criterios de
"andar de su tiempo". Tal vez, en el fondo, eso sea CAMINAR CON DIOS.
No es dejar de caminar con los hombres, es hacerlo de otra manera. Mientras
otros nacen y viven dentro de un sistema en el que mueren, Enoc salió del
molde. Un Desadaptado, según otro Desadaptado (Rom 12:1-2). Al final, dice el
narrador que desapareció (Lit., “no fue más”). Dios se lo llevó. Tal vez: llegó
a ser un desconocido para los de su tiempo. CAMINÓ, cuando solo estaba
permitido VIVIR. Desafió su rutina, rompió la monotonía.
En nuestra sociedad, dice Molina, “a
menudo nos compartamos de forma similar a un rebaño de ovejas. Somos individuos
que, sin darnos cuenta, caemos en el mismo patrón de uniformidad. Nos volvemos
iguales, obsesionados con el consumismo, con el éxito, con la adquisición de
bienes materiales y con mostrar una imagen de status y felicidad que, en muchas
ocasiones, es superficial y carentes de autenticidad. Mucho peso para vida en
movimiento. Nos volvemos adictos a la ocupación, pues preferimos mantener la
mente ocupada en lugar de enfrentar las preguntas profundas que se andan en el
alma. Y, se evidencia entonces la eversión a lo diferente, el temor a salirse
de la fila y enfrentar la crítica y el espanto de los demás. “Suelten todo peso
y el pecado que los agobia para que puedan correr”, decía el autor de hebreos
(Heb 12:1-2). Pecado aquí es la “Inmoralidad de la Inmovilidad”, hay a veces,
mucho pecado en la “veteranía y la sensación de seguridad que da la
estabilidad”.
Pero, la rutina agobiante y opresora no
tiene que ser “señor de la vida”. La vida y la fe fueron diseñadas para ser
Movimiento, no Monumento. Es posible “cargar con algo de sentido a la vida”
moviéndose, caminando; saliendo del círculo vicioso, para entrar al camino
virtuoso. Ya me imagino a los críticos de Enoc porque, mientras ellos
Hibernaban, Enoc caminaba. Mientras ellos vivían en sedentarismo, Enoc
practicaba senderismo. Mientras ellos se estancaban en nombre de la
“estabilidad y la seguridad”; Enoc avanzaba celebrando el riesgo y el vértigo
de los caminos nuevos. Dijo Vincent Van Gogh: "La normalidad es una ruta
pavimentada: se camina cómodamente, pero ahí no crecen las flores".
Enoc caminó, se movió, rompió el patrón
narrativo y existencial. No es casualidad que luego, por allá en el siglo III
a. C., en tiempos del judaísmo del segundo Templo, un grupo de fariseos y
rabinos hayan aprovechado esa “fisura que deja el relato del Enoc desaparecido
y de caminar distinto”, para escribir, desde la pseudonimia, el Llamado “Libro
de Enoc”. Surge en un contexto de profunda crisis social y religiosa. Refleja
la desesperanza ante la dominación extranjera (Imperio) y el deseo de justicia
divina, funcionando como literatura mística apocalíptica que ofrecía esperanza
a los humildes.
El CAMINAR de Enoc le costó la vida,
consumió su existencia... DESAPARECIÓ.
Pero no terminó igual.
En medio de la lista,
cuando todo avanzaba
con la misma cadencia,
aparece un verbo distinto.
No se dice que hizo.
No se explica por qué.
No se detalla cómo.
Solo que caminó.
No dejó ciudad.
No dejó linaje memorable.
No dejó discurso.
Caminó
y no fue encontrado
de la misma manera que los otros.
La Biblia no justifica la excepción.
No la convierte en método.
La deja ahí,
sin instrucciones.
Como si dijera
que no todo tránsito
termina en cierre,
y que algunas vidas
no se miden
por su final”.
EL DESAPARECIDO.