lunes, 13 de julio de 2026

EL DESAPARECIDO

 

EL DESAPARECIDO

Manifiesto de una vida en movimiento

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 217

“El éxito es el principal enemigo de la innovación, si te sientes triunfador bajas tus defensas. Confías en la consolidación de tus resultados. Descuidas la competencia.  Esperas que las condiciones externas permanezcan. Repites las pautas y modelos que te han encumbrado, esperando un nuevo éxito. Y, con mucha probabilidad, empieza tu declive sin ser consciente de ello… la sabiduría popular nos recuerda: la felicidad engorda. Y engordando nos volvemos más perezosos”. PONTI, Franc, FERRER ARPÍ, J.M, Si funciona, cámbielo: Como innovar sin morir en el intento”.

Ahora sí, vamos con la Biblia. El tipo se llamaba Enoc, su nombre traduce como "Dedicado o consagrado a una causa". Aparece en una lista larga de nombres como dato Disruptivo, no solo en términos narrativos, sino también en términos existenciales. Así lo relata el texto: “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Gen 5:21-23). De todos los nombres se dice que nacieron, vivieron y murieron, solo de Enoc se dice que CAMINÓ, y que lo hizo con Dios. ¿Qué significa eso? No se sabe. Una cosa si es cierta, no era ir a la Iglesia pues, no había templos aún; ni ser evangélico pues, gracias a Dios, todavía no los había.

Me gusta imaginarlo como un "Desadaptado", un Incomprendido, un Rebelde; uno que no siguió el criterio del rebaño; uno que caminaba al revés, según los criterios de "andar de su tiempo". Tal vez, en el fondo, eso sea CAMINAR CON DIOS. No es dejar de caminar con los hombres, es hacerlo de otra manera. Mientras otros nacen y viven dentro de un sistema en el que mueren, Enoc salió del molde. Un Desadaptado, según otro Desadaptado (Rom 12:1-2). Al final, dice el narrador que desapareció (Lit., “no fue más”). Dios se lo llevó. Tal vez: llegó a ser un desconocido para los de su tiempo. CAMINÓ, cuando solo estaba permitido VIVIR. Desafió su rutina, rompió la monotonía.

En nuestra sociedad, dice Molina, “a menudo nos compartamos de forma similar a un rebaño de ovejas. Somos individuos que, sin darnos cuenta, caemos en el mismo patrón de uniformidad. Nos volvemos iguales, obsesionados con el consumismo, con el éxito, con la adquisición de bienes materiales y con mostrar una imagen de status y felicidad que, en muchas ocasiones, es superficial y carentes de autenticidad. Mucho peso para vida en movimiento. Nos volvemos adictos a la ocupación, pues preferimos mantener la mente ocupada en lugar de enfrentar las preguntas profundas que se andan en el alma. Y, se evidencia entonces la eversión a lo diferente, el temor a salirse de la fila y enfrentar la crítica y el espanto de los demás. “Suelten todo peso y el pecado que los agobia para que puedan correr”, decía el autor de hebreos (Heb 12:1-2). Pecado aquí es la “Inmoralidad de la Inmovilidad”, hay a veces, mucho pecado en la “veteranía y la sensación de seguridad que da la estabilidad”.

Pero, la rutina agobiante y opresora no tiene que ser “señor de la vida”. La vida y la fe fueron diseñadas para ser Movimiento, no Monumento. Es posible “cargar con algo de sentido a la vida” moviéndose, caminando; saliendo del círculo vicioso, para entrar al camino virtuoso. Ya me imagino a los críticos de Enoc porque, mientras ellos Hibernaban, Enoc caminaba. Mientras ellos vivían en sedentarismo, Enoc practicaba senderismo. Mientras ellos se estancaban en nombre de la “estabilidad y la seguridad”; Enoc avanzaba celebrando el riesgo y el vértigo de los caminos nuevos. Dijo Vincent Van Gogh: "La normalidad es una ruta pavimentada: se camina cómodamente, pero ahí no crecen las flores".

Enoc caminó, se movió, rompió el patrón narrativo y existencial. No es casualidad que luego, por allá en el siglo III a. C., en tiempos del judaísmo del segundo Templo, un grupo de fariseos y rabinos hayan aprovechado esa “fisura que deja el relato del Enoc desaparecido y de caminar distinto”, para escribir, desde la pseudonimia, el Llamado “Libro de Enoc”. Surge en un contexto de profunda crisis social y religiosa. Refleja la desesperanza ante la dominación extranjera (Imperio) y el deseo de justicia divina, funcionando como literatura mística apocalíptica que ofrecía esperanza a los humildes.

El CAMINAR de Enoc le costó la vida, consumió su existencia... DESAPARECIÓ.

 En el Blog de Bernabé encontré lo siguiente; con esto, finalizo.

 “Vivió.

Pero no terminó igual.

En medio de la lista,

cuando todo avanzaba

con la misma cadencia,

aparece un verbo distinto.


No se dice que hizo.

No se explica por qué.

No se detalla cómo.

Solo que caminó.

 

No dejó ciudad.

No dejó linaje memorable.

No dejó discurso.

Caminó

y no fue encontrado

de la misma manera que los otros.

 

La Biblia no justifica la excepción.

No la convierte en método.

La deja ahí,

sin instrucciones.

 

Como si dijera

que no todo tránsito

termina en cierre,

y que algunas vidas

no se miden

por su final”.

EL DESAPARECIDO.

jueves, 26 de marzo de 2026

CORAZÓN DE CABALLERO

 

LAS CORAZÓN DE CABALLERO

Introducción a la oración de Jabes.

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 216

“Cuando sea grande voy hacer caballero del Rey”, dice el niño rubio con la ingenuidad que su edad tiene consigo. “Ja. Ja. Ja”, ¿Caballero un hijo de Techador? Sería más fácil cambiar las estrellas”, se ríe y comenta un vecino adulto que ya perdió la capacidad de soñar. El niño, que siente que el cuchillo del sentido común lo traspasa. “Papá-pregunta continua el niño- ¿se pueden cambiar las estrellas?”. El papá responde: “Siempre que te dispongas, podrás hacerlo, William”.

Por otro lado, por el de la Biblia, el tipo se llama Jabes, su nombre traduce Dolor. Aparece tangencial pero estratégicamente, en el primer libro de las crónicas en medio de una larga genealogía, para ese tiempo, tenían una función identitaria: Trazar un puente desde el ayer hasta el hoy (1 Cro 4:9-10). Respondiendo a preguntas como: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde queremos ir? Se llama DOLOR, en la antigüedad era común “nombrar a los lugares o a las personas” de acuerdo a experiencias idílicas (bonitas), o traumáticas (feas). El cronista lo presenta así: “Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor”.

                Todos los hijos vienen a mundo con dolor, pero, este tuvo un plus especial, un dolor extra. Y, aunque no nos llamamos como “el Dolor del pasado”, muchas cosas, episodios y formas de vida están impresas en nuestra mente y formas de ser hoy. Dolores que de niños nos “nombraron”: La separación de nuestros Padres, el bulling por alguna condición física o social, las carencias, el miedo social. Somos hoy, la caja de resonancia de un ayer fracturado.

Pero, Jabes no se queda ahí con el rótulo y se conforma con “la marca negativa del pasado”. El cronista le da palabra, le permite hablar, elaborar su dolor- lo empalabra, diría Luis Duchc. ¿Qué hace? Ora. La oración aquí se presenta como una forma de Resistencia. Parafraseando a Freire: “en su Pedagogía del Oprimido- al orar, el oprimido ya no concibe la realidad concreta de la opresión como una especie de “mundo cerrado” del cual no puede salir. Así ora: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”.

Jabes ora diciendo: “bendíceme señor, dándome la capacidad de pensar más allá de los limites ya trazados (más tierras); bendíceme Señor, mostrándome que tus acciones salvadoras me librarán del mal recibido (la marca del dolor) y del mal por recibir” (tu mano). Este lenguaje aparece también en un texto profético y se usa para hablar de la restauración del pueblo después del trauma de destierro, de la crisis del exilio (Isa 54:2-3). El texto dice que Dios le dio lo que pidió. En la presentación, Dolor; en la Oración, Bendición (la posibilidad de superar el trauma y el dolor con el que fue nombrado ayer, marcado en el pasado). En oración, el pasado fracturado puede ser “Renombrado” y “Resignificado”.

REFLEXIONES.

1. ¿Cuál es la función de este relato aquí para un pueblo qué está tratando de “recomponerse después de la crisis, el trauma y el DOLOR del exilio? El dolor de Jabes representa el dolor de un pueblo. Como decía entre nosotros hace años Gaitan: “No soy un hombre, soy un pueblo”. Dando a entender con eso que sus luchas sobreasaban lo individual, y representaban a un colectivo, a todo un pueblo.

2. La oración no es un sustituto a la acción, sino su condición necesaria. En oración tomamos conciencia de nuestras heridas y las expresamos ante Dios, pero, en acción trabajamos para que lo pedido sea una realidad: Trabajamos para superar el trauma y ser librados del mal.

3. Al clamor de Jabes- “oh, si me bendijeras”-responde el evangelio siglos después afirmando que, en Cristo, Dios ha salido para bendecirnos, esto es: Para hacernos bien. Y aquí, en esta salida y encuentro, todas nuestras heridas y dolores empiezan a ser transformados (Efe 1:3). Un humano, para todos los humanos; un herido, para todos los heridos, un crucificado, para todos los crucificados; un adolorido, para todos los adoloridos.

4. Dijo Bart-Carl no Simpson-"Unir las manos en oración es el inicio de una insurrección contra el desorden del mundo". Cantaba León Gieco, desde 1978, desde la “Canción social o Cancón protesta”.

Solo le pido a Dios,

Que el dolor no me sea indiferente.

Que la reseca muerte no me encuentre,

Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

5. "Papá, ¿se pueden cambiar las estrellas?" (William Tacher).

"Dios, ¿puedes sanar mi pasado fracturado marcado por el DOLOR?" (Jabes).

domingo, 15 de febrero de 2026

LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN

 

LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN.

Para leer al profeta Abdías

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 215

Es el libro profético más pequeño, 21 versículos; pero literaria y teológicamente grande. Abdias profetizó alrededor del año 586 a. C, y su nombre traduce “Siervo de Yahvé”. Habla de Edom, los descendientes de Esaú; y de Israel, descendientes de Jacob. Es un asunto de familia, fraterno y de hermanos. Abdias centra su mensaje-visión (lectura de la realidad)-en Denunciar a Edom frente a su postura contraria hacia Israel cuando Babilonia invadió el reino del sur, Judá. Así, se muestra una fraternidad rota, un hermano en situación de bondad, yéndose contra el otro en situación de vulnerabilidad.

Hay varias formas, o propuestas estructurales, para acercarme al mensaje de Abdías. Tomaré una que me permite perfilar o caracterizar mejor a Edom y sus acciones contra su hermano, Jacob. Teológicamente, es un juicio a Edom, no porque no crea en Yahvé, sino porque no actúa con humanidad; literariamente, es “Justicia poética”: un recurso literario y narrativo donde la virtud es recompensada y el vicio castigado, a menudo irónicamente. Acuñado por Thomas Rymer (1678), implica que los antagonistas caen en sus propias trampas, ofreciendo satisfacción moral al espectador al ver triunfar la lógica y la ética.

                1. LO QUE LE PASARÁ, vv. 1-9.

El profeta anuncia la “caída de Edom” en manos de una confederación de naciones. Un evento político de su tiempo (la Caída de Edom), se lee Teológicamente (Dios está en el asunto). Edom se creía, por su posición geográfica en las montañas, “invencible e intocable”, esto lo lleno de orgullo y arrogancia hasta el punto de gritarlo: “¿Quién me derribará a tierra?”. Hay otros factores que tributan al orgullo de Edom: Su posición geográfica, su fuerza militar, sus relaciones o alianzas, sus sabios o entendidos y su tesoros o economía. En vez de usar estas ventajas o “privilegios” para ayudar, las usa para alimentar su orgullo y lanzarse a la violencia. ¿No pasa lo mismo con nosotros hoy? ¿Acaso nuestra ubicación geográfica, estratificación social, posición económica, conquistas académicas, apellidos de alcurnia, no nos “hacen creer a veces superiores a los demás” y hasta convertimos eso en escenarios de violencias? Son las ALTITUDES del corazón.

2. PORQUÉ PASARÁ, vv. 10-14.

La descripción aquí es desgarradora, el profeta elabora, casi con dolor solidario, los “no debiste” a Edom. La violencia contra su hermano se expresa así: trató a los prisioneros de guerra como “mercancía humana”, se hizo el de la vista gorda frente a la mala hora de su hermano, se alegró de la tragedia de su hermano, se llenó de orgullo por la desdicha de su hermano, entró a la puerta de su hermano para unirse al que ejercía violencia contra su hermano, se quedó mirando al quebrantado sin hacer nada por su hermano, robó a su hermano el día de su desgracia (¡que desgraciado!), se escondió en las encrucijadas para asesinar a sus hermanos que lograban escapar de su verdugo, entregó a sus hermanos, los que quedaron, a sus opresores. Edom recibirá lo que cosechó. La guerra que atizamos ayer, desde nuestra comodidad, nos alcanzará mañana, tocará la puerta de nuestra casa; escalará hasta alcanzarnos y destruirnos. Son las ALTITUDES del corazón.

3. CÓMO PASARÁ, vv. 15-21.

Leído en “clave de Ley del Talión”, Edom será víctima de su propio invento. Viene el DÍA DEL SEÑOR. “El "Día del Señor" en el profeta-dice Andiñach- es un lenguaje de resistencia. Es un llamado a instalar la justicia y el derecho no solo en el Israel de la época, sino en todo lugar donde la Vida es agredida". “En justicia poética”: El monte de Edom, símbolo de su orgullo, será derribado; el Monte Sion, será rehabilitado. Así, el Reino será de Yahvé. Ahí, donde la vida agredida es defendida, está obrando el reino de Dios. El proverbista declara: “Antes de la quiebra está el orgullo; y antes de la caída, la altivez de espíritu” (Pr 16:18). Es decir, detrás de muchas caídas y tragedias, está el orgullo no tratado, no gestionado.

La tentación es leer el texto y decir que, desde el rótulo de “Somos el pueblo de Dios”, él siempre estará de nuestro lado y en contra de los demás. No. El mensaje profético es uno que atraviesa la Biblia: Dios es el Dios de las víctimas. ¿Quién eres tú en el texto? El profeta que denuncia el mal, Edom que perpetra el mal, o, Israel que recibe el mal. ¿Del lado de quién estas? Del profeta que denuncia, del victimario o de la víctima.

Recuerda: Edom no será castigado porque no cree en Yahvé; el Juicio es por no actuar humanamente frente al sufriente, por romper la fraternidad. Su buena posición geográfica, militar y económica, lo llenaron de arrogancia y orgullo. Son las ALTITUDES del corazón. Con el correr de los siglos se produjo un giro notable en algunas religiones: El juicio ya no tenía relación con la forma de vida (la ortopraxis), sino con la creencia (la ortodoxia): “—Dios te ama, pero si no crees como nosotros, te va a mandar al infierno”. Familiar, ¿cierto? Cuidado, los supremacismos religiosos, llenan de orgullo y arrogancia, congelan el alma, rompen la fraternidad. Un viejo himno cantaba: "Si fui motivo, de dolor oh Cristo. Si al que sufría en su dolor dejé. No me condenes tu por mi pecado. Perdón te ruego, mi señor y Dios”.

Edom fue DEFERENTE para con los opresores, e INDIFERENTE para con los oprimidos.

Cantaba León Gieco, desde 1978, desde la “Canción social o Cancón protesta”.

 

Solo le pido a Dios,

Que el dolor no me sea indiferente.

Que la reseca muerte no me encuentre,

Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

 

Solo le pido a Dios,

Que lo injusto no me sea indiferente,

Que no me abofeteen la otra mejilla,

Después que una garra me arañó esta suerte.

 

Solo le pido a Dios,

Que la guerra no me sea indiferente,

Es un monstruo grande y pisa fuerte,

Toda la pobre inocencia de la gente.

Es un monstruo grande y pisa fuerte,

Toda la pobre inocencia de la gente.

Ahí, donde la vida agredida es defendida, está obrando el Reino de Dios.  Y aquí llegamos a Jesús. Y María, esa jovencita campesina de aproximadamente 16 años, cantó: "Esparció a los ARROGANTES. Quitó los PODEROSOS de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos sació de bienes y a los RICOS despidió vacíos" (Luc 1:51-53).

 LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN

martes, 23 de septiembre de 2025

CUATRO CAMINOS

 

CUATRO CAMINOS

Una pequeña introducción a los evangelios

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 214

“Evangelios”, así, en plural, es una alusión a un cuerpo literario del canon del NT: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Evangelio, en singular, se refiere a un contenido, a un mensaje, el de Jesús. El termino Evangelio, que traduce en griego como “Buenas Nuevas”, se usa en la LXX, versión griega del AT, por allá en Isaías 40, para hablar de las “Buenas Nuevas” del retorno de los exiliados, el fin del exilio, el inicio de una Nueva Era. Pero en tiempos de Jesús, el termino tenía connotaciones políticas. Se usaba para las proclamas imperiales de roma, el imperio del momento que gobernaba también sobre Palestina. Así, el mensaje de Jesús es “político”, no sufragista o electoral, sino que tiene que ver con la vida en la “polis”, en la comunidad, aquí y ahora. No trata de la vida en el cielo, sino de la vida del cielo aquí. No tiene que ver con el más allá, sino con el más acá. En Jesús, lo esperado, “en el más allá temporal”, está aquí, es “HOY”, diría Lucas.

¿400 años de silencio? Termina Malaquías, el AT, y abrimos la Biblia en Mateo y, en esa página blanca, entre el uno y el otro, nos dijeron que “había 400 años de silencio”, es el llamado “Período Intertestamentario (“entre los dos Testamentos”). Pero, ¿es cierto lo del Silencio? Abrimos el Nuevo Testamento y nos encontramos con literatura, personas, instituciones y otro imperio en escena, ¿Qué paso? Que no hubo silencio, de hecho, hubo mucho ruido y movimiento, mismos a los que deberíamos prestar mucha atención para entender “los tiempos de Jesús y el mensaje del evangelio en los evangelios”. Fariseos, Saduceos, Esenios, Herodianos, Herodes, Zelotes, Publicanos, Césares, Cónsules, Templo, Sinagoga, Macabeos, Apócrifos, Apocalíptica, griego, diablo, Belcebú, etc., ¿Te das cuenta?

                1. MATEO, DIOS CON NOSOTROS.

Mateo, apelando al cumpliendo de “viejas profecías”- cumplimiento aquí no como “dicta probantia”, sino como “sentido pleno” de aquello que se dijo-nos presenta a Jesús como Enmanuel, “Dios con nosotros”. Es lo que se le dice a José, papá adoptivo, en la Anunciación cuando Dios mismo “se mete en el medio” de una joven pareja comprometida e interrumpe sus planes. En términos estructurales, Mateo hace una “Inclusión” con el nombre Enmanuel: Aparece al principio, 1:23, y otra vez al final, 28:20. Aquí, no aparece literalmente “Enmanuel”, pero si el concepto (“Yo estoy con ustedes...”). Así, lo que está en el medio, 5 secciones narrativas (Habla Mateo), y 5 secciones Discursivas (Mateo le da el micrófono a Jesús), es lo que pasa cuando “Dios está entre nosotros”. Jesús es presencia salvadora para muchos, y presencia perturbadora para otro tanto. Su presencia es “Reconfortante y Desconcertante”. Incómoda (¿te dice algo la crucifixión reservada solo para “rebeldes y sediciosos?). Mateo termina afirmando la presencia de Jesús, no con Jesús en el cielo, sino con Jesús en el suelo, en medio de los suyos. Termina con una nota de esperanza: El Jesús resucitado sigue creyendo en el mismo grupo defectuoso que tres días santes lo había negado. La resurrección de Jesús, es también la resurrección de ellos, los fracasados lo rotos.

2. MARCOS, EL HIJO DE DIOS.

Se dice que Marcos fue el primer evangelio, es uno corto y escueto. Va al grano. Así como Mateo, en clave de inclusión, Marcos nos presenta a Jesús como “El Hijo de Dios”. Lo dice al inicio (la voz del evangelista), lo dice a la mitad (la voz del Padre), y lo reafirma a final (la voz del centurión). Este último no ve a Jesús en el Monte de la Transfiguración, sino en el Monte de la Desfiguración, ahí, en medio de las tinieblas, él ve la luz, un “no discípulo, un no judío”, un miembro de la fuerza opresora; fuera del templo y la religión, frente al Cristo Impotente, ahí hace su confesión de fe. Ahora, la nominación “Hijo Dios”, no debe leerse tanto como "Hijo de María engendrado por el Espíritu Santo" (biología), sino "Hijo de Dios" como representante de la divinidad, como alguien que actúa enviado por Dios, alguien que viene a regir en su nombre (Teología). En ese tiempo, tanto los judíos como los romanos, tenían esta, por decirlo de esta manera, "Teología del Hijo de Dios" (Salm 2). Los teólogos hablan del “Secreto mesiánico en Marcos”, un recurso literario y teológico, para ir descubriendo a Jesús en el camino. Jesús es “hijo de Dios”, un que vino a servir, no a ser servido.

3. LUCAS, UN NUEVO SER HUMANO.

Lucas es claro en su declaración de propósito y para quien lo hace. Su narrativa tiene un carácter pedagógico y formativo. En los relatos de infancia, Lucas 1-2, Jesús es el mesías (líder salvador), el cumplimiento de las viejas profecías. Jesús es el HOY, ese HOY es una puerta hermeneútica o de comprensión, se usa siete veces en el relato (2:11; 4:21; 5:26; 12:28; 13:32,33; 19:5,9; 22:34,61; 23:43). Lucas es el evangelista “mneumatico” o del Espíritu, nada acontece sin ese “viento mediador”. Lucas es el evangelista de los pobres, de los excluidos, de los “nadie” (mujeres y niños). A diferencia de Mateo, que su genealogía llega hasta Abrahán, Lucas va al principio, conecta a Jesús con Adán, es más “universalista”, va al puro inicio. Por eso en relato de Zaqueo lo perdido y restaurado es eso, humanidad. Jesús dice “Sean como Misericordiosos como el Padre”, esto es, “sientan con las entrañas, tripas, el dolor de los demás”. Es la versión evangélica del “sean Santos” de Levítico. Y los milagros, no son muestras de la divinidad de Jesús, sino de su profunda humanidad. La Misericordia aparece como experiencia conflictiva y escandalosa. Termina el evangelio, como todos, con un anticlímax, un final inesperado, con la necesidad de una Re-lectura de la Escritura, en clave de servicio, no de poder, para sanar la vida y sanar a Teología.

3. JUAN, LAS TRIPAS DE DIOS.

Mateo, Marcos y Lucas, han sido llamados “sinópticos”, esto, porque tienen una “mirada común, parecida”. Juan es el “chico diferente”. Es el evangelio más carnal, con mucha carne. El termino griego para eso es “Sarx”, no Soma. Sarx es “humano, bien humano. Con tripas y todo”.  Dios entra la escena humana como un simple humano, entra bajo la experiencia del rechazo por los cercanos. Y es que, de repente uno se "encarna", se va volviendo plenamente humano, vulnerable y "uno" con los demás, y la institucionalidad lo rechaza, ya no lo conoce (Jn 1:11). Juan se puede leer así: Introducción (1:1-18), el libro de las señales (1:19-12:50), el libro de la Gloria (31:1-20:30 y epilogo (21:1-25). También se puede leer el evangelio desde las Fiestas que presenta (Jesús las resignifica, junto al Templo y otros símbolos e instituciones de su tiempo), desde el tema de la Hora, o desde los “Yo soy” pronunciados.

La “encarnación” no fue algo que pasó con Jesús ayer y fue superado, es el modelo para la misión de la Iglesia: “Como el Padre me envió, así los envío”. Jesús es la Palabra de Dios, la Palabra se hizo carne, no libro. La Palabra se hizo carne. Jesús es la Palabra, por tanto, vivir la Palabra es vivir a Jesús. Cuando decimos que "queremos vivir conforme a la Palabra", debemos desear vivir conforme a Jesús. Los evangelios, aunque escritos de último, se pusieron al inicio del canon. Para mí es iluminador eso, es una clave hermeneútica o de lectura: Debemos leer el resto con los ojos de Jesús y no a Jesús con los ojos del resto. Y, muchas veces, nuestro “evangelio es más Paulino”, que “Jesuano”, sabe más a Pablo que a Jesús. Empieza por el principio, lee a Pablo con los ojos de Jesús.

                                                                                                                                   FIN.

jueves, 1 de mayo de 2025

AL CIELO SE LLEGA DESCENDIENDO

 

AL CIELO SE LLEGA DESCENDIENDO.

Una lectura actual de Filipenses 2:5-11.

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 214

            En memoria de Samuel Escobar, Teólogo latinoamericano, fundador de la FTL (Fraternidad Teológica Latinoamericana), quien nos enseñó a pensar la fe en contexto y desde nuestras categorías.

v. 5. Oigan, piensen ustedes como Jesús y que esa forma de pensar oriente sus relaciones, y en términos generales, toda la existencia. Esta palabra que uso aquí, frónesis, implica sentir y pensar, sin esa división que ustedes hacen entre razón y emoción. Es, diría Fals Borda, una fe “Sentipensante”. ¿Cómo pensó Jesús? Se preguntarán, pues miren:

v. 6. En ese mundo donde el Cesar, “el Señor”, se presentaba como Dios desde “su APOTEOSIS” (pompa imperial), Jesús renunció a ser Dios y se presentó desde su “KENOSIS”, esto es, se despojó de toda dignidad, de todo intento de imponerse a partir del título o la posición; renunció a colonizar. Su experiencia fue Decolonial.

Y, una vez renunció a eso, siguió su Descenso, en ese mundo de Ascensos, presentándose como un sencillo hombre. En Jesús también tenemos algo relacionado con Adán, léase Adán aquí, no como individuo concreto, sino como “raza”, ser humano. Mientras que Adán quiso ser Dios, Jesús llegó a ser hombre, esto es, plenamente humano. Así, lo no es la divinización del hombre la que celebramos, sino la humanización de Dios, la que reconocemos.

vv. 7-8. Y, una vez hecho humano, se degradó aún más, presentándose como siervo, esto es, como un servidor de los demás. Jesús no vino a sentarse en un trono y a decirnos, como proclamaban los poderosos: "Adórenme". Vino a tomar la toalla del servicio, como hacían los siervos, y a decirnos: "Imítenme". Entonces, dada esta propuesta revolucionaria, los poderes se sintieron intimidados, cuestionados y desafiados, y, en vez de optar por la conversón, esto es, por abandonar el poder o resignificarlo, decidieron asesinar a Jesús. Lo mataron porque su vida fue vivida en “modo profético”, no anunciando el futuro, sino denunciando su presente. Y murió la muerte más vergonzosa, la reservada para los rebeldes y sediciosos, fue crucificado. Su victoria no fue aplastante, sino “ser aplastado”, a través de una suerte de, dirían ustedes hoy, Resistencia Pacífica. Fue una vida que se vivió en descenso, no en ascenso. Pues, tal vez, en el Reino de Dios, la escalera que lleva al cielo, no se sube hacia arriba, se desciende hasta abajo. Es el mundo al revés.

v. 9. Y, ¿Adivinen qué? Resulta que Dios termina aprobando a la víctima, al crucificado. Eso suena desinfectado y domesticado hoy, pero, decir eso en mi tiempo, era escandaloso. Un hombre humilde, que vivió en descenso, casi como un perdedor, crucificado por lo poderes políticos y religiosos que lo rechazaron, termina siendo aprobado por Dios. Dios le dio un nombre que es “sobre todo nombre”, es decir, que lo más “sobre”, lo más “grande” en esta vida, es vivir como vivió Jesús. Ese “Sobre”, no significa que ahora el crucificado se levanta para imponerse, no, sería incurrir en las mismas lógicas de poder que cuestionó, significa que no hay nada más grande que el servicio y el descenso salvador.

vv. 10-11. Y, bueno, ustedes saben que soy un soñador, un idealista. Se espera entonces que toda rodilla y toda lengua confiese que Jesús es el Señor: es decir, que nuestras lealtades y confesiones sean dirigidas por el modo de pensar de Jesús, quien es señor, no en virtud del control, sino en virtud de la renuncia y la entrega. Repito: “doblar rodillas” (en el contexto de la crisis relacional filipense) es una imagen que habla de la deposición de todo orgullo, de toda altivez, de toda pretensión de dominio del hombre sobre el hombre, de la renuncia a toda “ley” de ventaja; “doblar rodilla” significa "vaciarse" como Cristo, pensar como Cristo. Así las cosas, Cristo es modelo, no porque sea Dios, sino porque es verdaderamente hombre (léase, humano). Confesar es tener un lenguaje de servicio, no de poder y conquista.

Y finalmente, todo esto es “para Gloria de Dios Padre”. Glorificar a Dios no es decir: “Gloria a Dios”, es, en este contexto, vivir reconociendo al modelo de vida de Jesús y vivir como el, en Descenso. Glorificamos al Padre, cuando pensamos como Jesús.

Así, al cielo, esto es, a la vida de Dios y su proyecto de justicia, no se llega SUBIENDO, sino, DESCENDIENDO.          

martes, 11 de marzo de 2025

LA IGLESIA MUNDANA

 

LA IGLESIA MUNDANA.

1 Juan 2:15-16

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 213

Suena extraño, ¿cierto? Claro, siempre hemos pensado que lo “Mundano” está afuera. Pero no, lo Mundano será siempre una tentación permanente entre nosotros. Ahora, a menudo oímos a personas que declaran: La Biblia dice que "no debemos amar al Mundo". Están en lo cierto, el problema es que a veces se asocia "amar al mundo" con asuntos cosméticos. La idea es no "hacer nada que hagan los no creyentes". Y la lista de prohibiciones van desde vestir con falda las mujeres, hasta de piyama, usar corbata los hombres hasta en la playa, no ir al cine, no jugar futbol, no escuchar música secular (aunque si se podía ver tele series y ver películas de Hollywood), no bailar, no beber alcohol (solo el vino de la santa cena), no fumar (ese es el pecado imperdonable), no ponerse un tatuaje, etc. Creo que el texto apunta hacia otro lado, hacia una realidad más profunda, más allá de que ropa me pongo o de la música que escucho.     

            Un texto clásico para esta advertencia es 1 Juan 2:15-16. La palabra "Mundo", viene del griego “kosmos” y tiene tres acepciones en el Nuevo Testamento. 1. “Kosmos” como humanidad (Jn 3:16); 2. “Kosmos” como creación (Hech 17:24); 3. “Kosmos” como sistema de valores que se opone a Dios (Sant 4:4). Desde esa última acepción Juan dice: “No amen el mundo… todo lo que hay en el mundo, los deseos (epithumia) de la carne (sarkós), los deseos (epithumia) de los ojos y la vanagloria de la vida (alazoneia) no proviene del Padre…”. Según el autor, esta trinidad es propia de vivir en el mundo, es, por decirlo así, la Trinidad del mal.

Veamos.

1. LOS DESEOS DE LA CARNE. Epithumia (o deseo), no es una palabra intrínsecamente mala, en otras partes es usada como un deseo intenso (Lucas 22:15): “Cuanto deseo (epithumia) celebrar con ustedes esta Pascua”. Sarkós, carne o carnal, no significa tampoco únicamente “Deseos sexuales”. Es un término mucho más amplio. En 1 de corintios se usa “sarkós” y “sarkikós”, carnal y carne, para describir la inmadurez del hombre y mujer que vive peleando y teniendo envidia del otro. (1 Corintios 3:3). Sarkós, es la dimensión moral de aquel o aquella que vive de espaldas a Dios y sobre todo de espaldas o en contra del prójimo.

2. LOS DESEOS DE LOS OJOS. La Epithumia (o el deseo) de los ojos, es la avaricia, el deseo incontrolable de querer tener más y no compartir. Jesús, hablando de la misericordia y del cuidado de no caer en la avaricia, advirtió del “ojo malo” que puede condenar a toda la persona a vivir en oscuridad. (Mat 6:23). El “ojo malo” era un semitismo, aparece en Proverbios 23:6: “No comas con el hombre avaro”, en el hebreo dice: “no comas con el hombre de ojo maligno”.

3. LA VANAGLORIA DE LA VIDA. La Alazoneia, que es traducida como “vanagloria”, es una palabra griega antigua que viene del “alazon”, que era el charlatán del mercado que ofrecía productos que prometían mucho y no servían para nada. La palabra luego se usa para describir a aquellas personas que dicen vivir algo que no son, o aquellos que dicen tener lo que no tienen.

            Ahora, hacer una exégesis de estos términos es una parte. Para entender más claro, hay que ver el contexto. El capítulo 2 y toda la carta de Juan, advierte sobre el odio solapado de hermanos de iglesia, que diciendo amar a Dios no amaban al prójimo. En la carta de Juan cabe notar que aparece muchas veces la palabra “Dikaoiosunen” (hacer justicia). Término que viene del hebreo “zedaqá”, que es buscar ayudar al otro, hacer justicia al más frágil, salvar al que no puede hacerlo por sus fuerzas, ser justo con los demás. Aparece también en Juan, en el mismo capítulo 2, la frase, “hermanos, el que dice estar en luz, pero odia a su hermano, está en tinieblas… Y está cegado de sus ojos”. Así que, tanto el contexto de la carta como las palabras y su uso en otros escritos, “amar al mundo”, para Juan es ser movido por valores que atentan contra las relaciones de amor que debe haber en la comunidad.

            Siendo honesto con el texto Bíblico, para estos autores, vivir en el mundo es otra cosa. Si estuviera vivo Juan nos diría posiblemente esto: “Si te jactas de no ir a una fiesta, de no haber bebido ninguna copa de alcohol o de no haber probado un cigarro, pero eres envidioso, celosa, chismoso, rencillosa, enjuiciador, avaro, que vives con mucho más de lo que necesitas sin interesarte la necesidad de otros, sino que vives para tu propio consumo ilimitado, si vives mostrando más de los que eres… te tengo una noticia, aunque nunca hayas pisado un antro nocturno, tú amas y vives en el Mundo”.

Bailar puede ser una actividad mundana, tener sexo mal entendiendo su propósito puede ser una actividad mundana; incluso orar, predicar o estar en una iglesia puede terminar siendo una actividad mundana, cuando me olvido de los valores fundamentales del Evangelio que son: El amor, la misericordia y la justicia. 

            LA IGLESIA MUNDANA.

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sábado, 8 de febrero de 2025

LOS PROFETAS: CONCIENCIA CRÍTICA Y UTÓPICA DE ISRAEL.

 

LOS PROFETAS: CONCIENCIA CRÍTICA Y UTÓPICA DE ISRAEL.

Pequeña introducción a la lectura de los Profetas

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 212

¡Ah, los profetas! Esos rebeldes y contestatarios; esos insurrectos que, únicamente usando el arma de la voz, se enfrentaron al mundo; no se sometían a nadie, se debían solo a Dios. Y, por esto eran temidos por los establecimientos políticos y religiosos. Se dice, por ejemplo, que Isaías murió aserrado durante el reinado de Manases: Al poder no le gustó el mensaje. Los profetas denunciaban con sus voces, eso que Brueggemman llama: “La ideología dominante”. Eran soñadores, anunciantes de “Otro mundo posible”.

Desde la crisis del exilio que vivió el Pueblo de Israel, reino del norte y reino del sur, a los Profetas se les clasifica como: Pre-exílicos, Exilicos y Pos -exilicos. El mensaje de los profetas Pre-exílicos se centra en advertirle al pueblo sobre la necesidad de revisar la vida, arrepentirse, para no “perder la tierra”, esto es: vivir el éxodo al revés; ya en el exilio, el mensaje de los profetas exílicos se centra en el consuelo y la esperanza para un pueblo fracturado por la crisis (surge aquí la idea de la esperanza mesiánica) y, el mensaje de los profetas Pos-exilicos se ubica en la necesidad de la reconstrucción después de la tragedia. También se les clasifica como escritores y no. Dentro de los escritores, todos aquellos cuyos libros llevan sus nombres; no escritores, Elías y Eliseo, por ejemplo.

                El profeta no es el que “adivina el futuro”, el profeta es el que lee e interpreta críticamente su presente, desde esa lectura hace proyecciones (“acontecerá, sucederá”). Diríamos hoy: crítico social. Arroja insumos necesarios para saber cómo debemos vivir en sociedad. Fee & Stuart dicen que tan solo el 5% de todo el material profético es predictivo (tiene que ver con el futuro), lo demás, el 95%, tiene que ver con asuntos del presente del profeta y de sus realidades. El profeta es un “indignado social”, su indignación arroja hoy las rutas necesarias para una autentica espiritualidad profética. No obstante, en la espiritualidad cristiana, dice Pagola, “hay demasiados cantos y pocos gritos de indignación, demasiada complacencia y poca nostalgia de un mundo más humano, demasiado consuelo y poca hambre de justicia.”

El profeta aparece, cómo crítico, en contra peso al poder de la monarquía, de los reyes. En los libros de los reyes, por ejemplo, la mayor cantidad de material está dedicada al mensaje de los profetas, como una invitación a leer críticamente al poder. Debemos leer a los reyes con “ojos de profeta”, con conciencia crítica. El profeta se presenta con una visión alternativa de la sociedad fundado en la “justicia social”. La gente dice: “Dios quita y pone reyes”, y si (no tan aplicable en modelos políticos democráticos), pero olvidan que por cada rey había un profeta que lo criticaba, que lo invitaba a la conversión: Saul tuvo su Samuel, David tuvo a su Natán y Acab tuvo su Elías. ¿Por qué creen ustedes que los profetas no eran populares?

“Tus cultos me dan asco”, denuncia Isaías. Los profetas fueron grandes críticos de la piedad que solo se queda en la formula correcta, el sacrificio correcto, pero que no “se sacrifican” por los demás. Una razón: siempre será más fácil decirle a Dios “en adoración” que lo amamos, pero, será siempre será más difícil decirle al hermano, en donación y servicio, que lo amamos. Siempre será más fácil amar a Dios, cumplir con el rito. Por esto, dos asuntos: 1). En la Biblia no puedes llegar a Dios ignorando o saltándote al prójimo; 2). Dios quiere ser amado y servido en los demás. “Pedro, ¿tú me amas?... entonces vive para los demás”. No puedes adorar al que “está sentado en el torno”, ignorando al que “está sentado a tu lado”. Los profetas denuncian a esos que son “buenos para amar a Dios”, pero malos con el amor al prójimo. El profeta Isaías denuncia a los que acumulan tierra, a los terratenientes, les dice: “¿es que ustedes quieren vivir solos en el mundo?” Denuncia también a los que justifican el mal, a los que llaman a lo malo bueno, a los que justifican la violencia. Denuncia los sobornos, a los que venden la justicia, a la corrupción.

Los profetas no eran sacerdotes, a excepción de Ezequiel. Los sacerdotes eran “protectores” de las “cosas sagradas” (templo, ritos, etc); el profeta era un defensor de los “valores sagrados”: la vida humana, la justicia, el pobre, la misericordia, etc. Ellos carecían de una virtud que nosotros tenemos en demasía: “La prudencia” (camuflada a veces con indiferencia, comodidad, miedo o apoyo al orden presente de cosas, sistema, para el evangelio, “el mundo”). De ahí la diferencia entre la espiritualidad profética, y la espiritualidad sacerdotal. Jesús se matricula en esta última.

A través de la Denuncia de la injusticia, del anuncio de la salvación (esperanza) y la invitación a la conversión, los profetas soñaban un mundo distinto, uno donde todas las fuerzas contrarias se unieran en un gran abrazo de hermanada y fraternidad. Isaías se imagina un mundo en donde la Paz es tal, que ni siquiera entre los animales habrá violencia: “estarán juntos el lobo y le cordero y un niño los guiará”, afirma. Una Vaca y una Osa criaran juntas a sus hijos. El niño podrá jugar en la cueva de la serpiente, ¿se imaginan eso? Ni los sueños más locos de la humanidad llegan a tanto. Un mundo donde las armas de guerra, espadas, arcos y flechas, se convertirían en instrumentos para labrar la tierra.

¡Ah, cuanta falta hacen por aquí esos vagabundos desadaptados!

FIN, O, POR FIN.