LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN.
Para leer al profeta Abdías
convozalta.blogspot.com/Jovanni
Caballero 215
Es el libro profético más pequeño, 21
versículos; pero literaria y teológicamente grande. Abdias profetizó alrededor
del año 586 a. C, y su nombre traduce “Siervo de Yahvé”. Habla de Edom, los
descendientes de Esaú; y de Israel, descendientes de Jacob. Es un asunto de
familia, fraterno y de hermanos. Abdias centra su mensaje-visión (lectura de la
realidad)-en Denunciar a Edom frente a su postura contraria hacia Israel cuando
Babilonia invadió el reino del sur, Judá. Así, se muestra una fraternidad rota,
un hermano en situación de bondad, yéndose contra el otro en situación de
vulnerabilidad.
Hay varias formas, o propuestas
estructurales, para acercarme al mensaje de Abdías. Tomaré una que me permite
perfilar o caracterizar mejor a Edom y sus acciones contra su hermano, Jacob.
Teológicamente, es un juicio a Edom, no porque no crea en Yahvé, sino porque no
actúa con humanidad; literariamente, es “Justicia poética”: un recurso
literario y narrativo donde la virtud es recompensada y el vicio castigado, a
menudo irónicamente. Acuñado por Thomas Rymer (1678), implica que los
antagonistas caen en sus propias trampas, ofreciendo satisfacción moral al
espectador al ver triunfar la lógica y la ética.
1. LO QUE LE PASARÁ, vv. 1-9.
El profeta anuncia la “caída de Edom” en manos de
una confederación de naciones. Un evento político de su tiempo (la Caída de
Edom), se lee Teológicamente (Dios está en el asunto). Edom se creía, por su
posición geográfica en las montañas, “invencible e intocable”, esto lo lleno de
orgullo y arrogancia hasta el punto de gritarlo: “¿Quién me derribará a
tierra?”. Hay otros factores que tributan al orgullo de Edom: Su posición
geográfica, su fuerza militar, sus relaciones o alianzas, sus sabios o entendidos
y su tesoros o economía. En vez de usar estas ventajas o “privilegios” para
ayudar, las usa para alimentar su orgullo y lanzarse a la violencia. ¿No pasa
lo mismo con nosotros hoy? ¿Acaso nuestra ubicación geográfica, estratificación
social, posición económica, conquistas académicas, apellidos de alcurnia, no
nos “hacen creer a veces superiores a los demás” y hasta convertimos eso en
escenarios de violencias? Son las ALTITUDES del corazón.
2. PORQUÉ
PASARÁ, vv. 10-14.
La descripción
aquí es desgarradora, el profeta elabora, casi con dolor solidario, los “no
debiste” a Edom. La violencia contra su hermano se expresa así: trató a los
prisioneros de guerra como “mercancía humana”, se hizo el de la vista gorda
frente a la mala hora de su hermano, se alegró de la tragedia de su hermano, se
llenó de orgullo por la desdicha de su hermano, entró a la puerta de su hermano
para unirse al que ejercía violencia contra su hermano, se quedó mirando al
quebrantado sin hacer nada por su hermano, robó a su hermano el día de su
desgracia (¡que desgraciado!), se escondió en las encrucijadas para asesinar a
sus hermanos que lograban escapar de su verdugo, entregó a sus hermanos, los
que quedaron, a sus opresores. Edom recibirá lo que cosechó. La guerra que
atizamos ayer, desde nuestra comodidad, nos alcanzará mañana, tocará la puerta
de nuestra casa; escalará hasta alcanzarnos y destruirnos. Son las ALTITUDES
del corazón.
3. CÓMO PASARÁ,
vv. 15-21.
Leído en “clave
de Ley del Talión”, Edom será víctima de su propio invento. Viene el DÍA DEL
SEÑOR. “El "Día del Señor" en el profeta-dice Andiñach- es un
lenguaje de resistencia. Es un llamado a instalar la justicia y el derecho no
solo en el Israel de la época, sino en todo lugar donde la Vida es
agredida". “En justicia poética”: El monte de Edom, símbolo de su orgullo,
será derribado; el Monte Sion, será rehabilitado. Así, el Reino será de Yahvé.
Ahí, donde la vida agredida es defendida, está obrando el reino de Dios. El
proverbista declara: “Antes de la quiebra está el orgullo; y antes de la caída,
la altivez de espíritu” (Pr 16:18). Es decir, detrás de muchas caídas y
tragedias, está el orgullo no tratado, no gestionado.
La tentación es
leer el texto y decir que, desde el rótulo de “Somos el pueblo de Dios”, él
siempre estará de nuestro lado y en contra de los demás. No. El mensaje
profético es uno que atraviesa la Biblia: Dios es el Dios de las víctimas.
¿Quién eres tú en el texto? El profeta que denuncia el mal, Edom que perpetra el
mal, o, Israel que recibe el mal. ¿Del lado de quién estas? Del profeta que
denuncia, del victimario o de la víctima.
Recuerda: Edom
no será castigado porque no cree en Yahvé; el Juicio es por no actuar
humanamente frente al sufriente, por romper la fraternidad. Su buena posición
geográfica, militar y económica, lo llenaron de arrogancia y orgullo. Son las
ALTITUDES del corazón. Con el correr de los siglos se produjo un giro notable
en algunas religiones: El juicio ya no tenía relación con la forma de vida (la
ortopraxis), sino con la creencia (la ortodoxia): “—Dios te ama, pero si no
crees como nosotros, te va a mandar al infierno”. Familiar, ¿cierto? Cuidado,
los supremacismos religiosos, llenan de orgullo y arrogancia, congelan el alma,
rompen la fraternidad. Un viejo himno cantaba: "Si fui motivo, de dolor oh
Cristo. Si al que sufría en su dolor dejé. No me condenes tu por mi pecado.
Perdón te ruego, mi señor y Dios”.
Edom fue
DEFERENTE para con los opresores, e INDIFERENTE para con los oprimidos.
Cantaba León
Gieco, desde 1978, desde la “Canción social o Cancón protesta”.
Solo le pido a
Dios,
Que el dolor no
me sea indiferente.
Que la reseca
muerte no me encuentre,
Vacía y sola
sin haber hecho lo suficiente.
Solo le pido a
Dios,
Que lo injusto
no me sea indiferente,
Que no me
abofeteen la otra mejilla,
Después que una
garra me arañó esta suerte.
Solo le pido a
Dios,
Que la guerra
no me sea indiferente,
Es un monstruo
grande y pisa fuerte,
Toda la pobre
inocencia de la gente.
Es un monstruo
grande y pisa fuerte,
Toda la pobre inocencia de la gente.
Ahí, donde la vida agredida es defendida, está
obrando el Reino de Dios. Y aquí llegamos
a Jesús. Y María, esa jovencita campesina de aproximadamente 16 años, cantó: "Esparció
a los ARROGANTES. Quitó los PODEROSOS de sus tronos y exaltó a los humildes. A
los hambrientos sació de bienes y a los RICOS despidió vacíos" (Luc
1:51-53).
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