lunes, 13 de julio de 2026

EL DESAPARECIDO

 

EL DESAPARECIDO

Manifiesto de una vida en movimiento

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 217

“El éxito es el principal enemigo de la innovación, si te sientes triunfador bajas tus defensas. Confías en la consolidación de tus resultados. Descuidas la competencia.  Esperas que las condiciones externas permanezcan. Repites las pautas y modelos que te han encumbrado, esperando un nuevo éxito. Y, con mucha probabilidad, empieza tu declive sin ser consciente de ello… la sabiduría popular nos recuerda: la felicidad engorda. Y engordando nos volvemos más perezosos”. PONTI, Franc, FERRER ARPÍ, J.M, Si funciona, cámbielo: Como innovar sin morir en el intento”.

Ahora sí, vamos con la Biblia. El tipo se llamaba Enoc, su nombre traduce como "Dedicado o consagrado a una causa". Aparece en una lista larga de nombres como dato Disruptivo, no solo en términos narrativos, sino también en términos existenciales. Así lo relata el texto: “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Gen 5:21-23). De todos los nombres se dice que nacieron, vivieron y murieron, solo de Enoc se dice que CAMINÓ, y que lo hizo con Dios. ¿Qué significa eso? No se sabe. Una cosa si es cierta, no era ir a la Iglesia pues, no había templos aún; ni ser evangélico pues, gracias a Dios, todavía no los había.

Me gusta imaginarlo como un "Desadaptado", un Incomprendido, un Rebelde; uno que no siguió el criterio del rebaño; uno que caminaba al revés, según los criterios de "andar de su tiempo". Tal vez, en el fondo, eso sea CAMINAR CON DIOS. No es dejar de caminar con los hombres, es hacerlo de otra manera. Mientras otros nacen y viven dentro de un sistema en el que mueren, Enoc salió del molde. Un Desadaptado, según otro Desadaptado (Rom 12:1-2). Al final, dice el narrador que desapareció (Lit., “no fue más”). Dios se lo llevó. Tal vez: llegó a ser un desconocido para los de su tiempo. CAMINÓ, cuando solo estaba permitido VIVIR. Desafió su rutina, rompió la monotonía.

En nuestra sociedad, dice Molina, “a menudo nos compartamos de forma similar a un rebaño de ovejas. Somos individuos que, sin darnos cuenta, caemos en el mismo patrón de uniformidad. Nos volvemos iguales, obsesionados con el consumismo, con el éxito, con la adquisición de bienes materiales y con mostrar una imagen de status y felicidad que, en muchas ocasiones, es superficial y carentes de autenticidad. Mucho peso para vida en movimiento. Nos volvemos adictos a la ocupación, pues preferimos mantener la mente ocupada en lugar de enfrentar las preguntas profundas que se andan en el alma. Y, se evidencia entonces la eversión a lo diferente, el temor a salirse de la fila y enfrentar la crítica y el espanto de los demás. “Suelten todo peso y el pecado que los agobia para que puedan correr”, decía el autor de hebreos (Heb 12:1-2). Pecado aquí es la “Inmoralidad de la Inmovilidad”, hay a veces, mucho pecado en la “veteranía y la sensación de seguridad que da la estabilidad”.

Pero, la rutina agobiante y opresora no tiene que ser “señor de la vida”. La vida y la fe fueron diseñadas para ser Movimiento, no Monumento. Es posible “cargar con algo de sentido a la vida” moviéndose, caminando; saliendo del círculo vicioso, para entrar al camino virtuoso. Ya me imagino a los críticos de Enoc porque, mientras ellos Hibernaban, Enoc caminaba. Mientras ellos vivían en sedentarismo, Enoc practicaba senderismo. Mientras ellos se estancaban en nombre de la “estabilidad y la seguridad”; Enoc avanzaba celebrando el riesgo y el vértigo de los caminos nuevos. Dijo Vincent Van Gogh: "La normalidad es una ruta pavimentada: se camina cómodamente, pero ahí no crecen las flores".

Enoc caminó, se movió, rompió el patrón narrativo y existencial. No es casualidad que luego, por allá en el siglo III a. C., en tiempos del judaísmo del segundo Templo, un grupo de fariseos y rabinos hayan aprovechado esa “fisura que deja el relato del Enoc desaparecido y de caminar distinto”, para escribir, desde la pseudonimia, el Llamado “Libro de Enoc”. Surge en un contexto de profunda crisis social y religiosa. Refleja la desesperanza ante la dominación extranjera (Imperio) y el deseo de justicia divina, funcionando como literatura mística apocalíptica que ofrecía esperanza a los humildes. Judas, en su pequeña carta, usa la memoria de este Enoc para denunciar a los “calumniadores, los “ególatras” que viven para sus propios ombligos, y los que ven a los demás como mercancías y oportunidad para sacar provecho; los que no sirven a los de los demás, se sirven de los demás. Como decía Garzón: “No dirigen al país, se digieren el país” (Jud 14-16). El autor de hebreos también incluye a Enoc en la lista de los “Desinstalados” y “Disruptivos”; en la lista de los que Caminaron, de esos que cuestionaron su presente, en virtud de su futuro (Utopía). Como dijo Catherine Booth: “no hay manera de mejorar el futuro sin perturbar el presente” (Heb 11:5).

El CAMINAR de Enoc le costó la vida, consumió su existencia... DESAPARECIÓ.

 En el Blog de Bernabé encontré lo siguiente; con esto, finalizo.

 “Vivió.

Pero no terminó igual.

En medio de la lista,

cuando todo avanzaba

con la misma cadencia,

aparece un verbo distinto.


No se dice que hizo.

No se explica por qué.

No se detalla cómo.

Solo que caminó.

 

No dejó ciudad.

No dejó linaje memorable.

No dejó discurso.

Caminó

y no fue encontrado

de la misma manera que los otros.

 

La Biblia no justifica la excepción.

No la convierte en método.

La deja ahí,

sin instrucciones.

 

Como si dijera

que no todo tránsito

termina en cierre,

y que algunas vidas

no se miden

por su final”.

EL DESAPARECIDO.

jueves, 26 de marzo de 2026

CORAZÓN DE CABALLERO

 

LAS CORAZÓN DE CABALLERO

Introducción a la oración de Jabes.

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 216

“Cuando sea grande voy hacer caballero del Rey”, dice el niño rubio con la ingenuidad que su edad tiene consigo. “Ja. Ja. Ja”, ¿Caballero un hijo de Techador? Sería más fácil cambiar las estrellas”, se ríe y comenta un vecino adulto que ya perdió la capacidad de soñar. El niño, que siente que el cuchillo del sentido común lo traspasa. “Papá-pregunta continua el niño- ¿se pueden cambiar las estrellas?”. El papá responde: “Siempre que te dispongas, podrás hacerlo, William”.

Por otro lado, por el de la Biblia, el tipo se llama Jabes, su nombre traduce Dolor. Aparece tangencial pero estratégicamente, en el primer libro de las crónicas en medio de una larga genealogía, para ese tiempo, tenían una función identitaria: Trazar un puente desde el ayer hasta el hoy (1 Cro 4:9-10). Respondiendo a preguntas como: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde queremos ir? Se llama DOLOR, en la antigüedad era común “nombrar a los lugares o a las personas” de acuerdo a experiencias idílicas (bonitas), o traumáticas (feas). El cronista lo presenta así: “Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor”.

                Todos los hijos vienen a mundo con dolor, pero, este tuvo un plus especial, un dolor extra. Y, aunque no nos llamamos como “el Dolor del pasado”, muchas cosas, episodios y formas de vida están impresas en nuestra mente y formas de ser hoy. Dolores que de niños nos “nombraron”: La separación de nuestros Padres, el bulling por alguna condición física o social, las carencias, el miedo social. Somos hoy, la caja de resonancia de un ayer fracturado.

Pero, Jabes no se queda ahí con el rótulo y se conforma con “la marca negativa del pasado”. El cronista le da palabra, le permite hablar, elaborar su dolor- lo empalabra, diría Luis Duchc. ¿Qué hace? Ora. La oración aquí se presenta como una forma de Resistencia. Parafraseando a Freire: “en su Pedagogía del Oprimido- al orar, el oprimido ya no concibe la realidad concreta de la opresión como una especie de “mundo cerrado” del cual no puede salir. Así ora: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”.

Jabes ora diciendo: “bendíceme señor, dándome la capacidad de pensar más allá de los limites ya trazados (más tierras); bendíceme Señor, mostrándome que tus acciones salvadoras me librarán del mal recibido (la marca del dolor) y del mal por recibir” (tu mano). Este lenguaje aparece también en un texto profético y se usa para hablar de la restauración del pueblo después del trauma de destierro, de la crisis del exilio (Isa 54:2-3). El texto dice que Dios le dio lo que pidió. En la presentación, Dolor; en la Oración, Bendición (la posibilidad de superar el trauma y el dolor con el que fue nombrado ayer, marcado en el pasado). En oración, el pasado fracturado puede ser “Renombrado” y “Resignificado”.

REFLEXIONES.

1. ¿Cuál es la función de este relato aquí para un pueblo qué está tratando de “recomponerse después de la crisis, el trauma y el DOLOR del exilio? El dolor de Jabes representa el dolor de un pueblo. Como decía entre nosotros hace años Gaitan: “No soy un hombre, soy un pueblo”. Dando a entender con eso que sus luchas sobreasaban lo individual, y representaban a un colectivo, a todo un pueblo.

2. La oración no es un sustituto a la acción, sino su condición necesaria. En oración tomamos conciencia de nuestras heridas y las expresamos ante Dios, pero, en acción trabajamos para que lo pedido sea una realidad: Trabajamos para superar el trauma y ser librados del mal.

3. Al clamor de Jabes- “oh, si me bendijeras”-responde el evangelio siglos después afirmando que, en Cristo, Dios ha salido para bendecirnos, esto es: Para hacernos bien. Y aquí, en esta salida y encuentro, todas nuestras heridas y dolores empiezan a ser transformados (Efe 1:3). Un humano, para todos los humanos; un herido, para todos los heridos, un crucificado, para todos los crucificados; un adolorido, para todos los adoloridos.

4. Dijo Bart-Carl no Simpson-"Unir las manos en oración es el inicio de una insurrección contra el desorden del mundo". Cantaba León Gieco, desde 1978, desde la “Canción social o Cancón protesta”.

Solo le pido a Dios,

Que el dolor no me sea indiferente.

Que la reseca muerte no me encuentre,

Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

5. "Papá, ¿se pueden cambiar las estrellas?" (William Tacher).

"Dios, ¿puedes sanar mi pasado fracturado marcado por el DOLOR?" (Jabes).

domingo, 15 de febrero de 2026

LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN

 

LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN.

Para leer al profeta Abdías

convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 215

Es el libro profético más pequeño, 21 versículos; pero literaria y teológicamente grande. Abdias profetizó alrededor del año 586 a. C, y su nombre traduce “Siervo de Yahvé”. Habla de Edom, los descendientes de Esaú; y de Israel, descendientes de Jacob. Es un asunto de familia, fraterno y de hermanos. Abdias centra su mensaje-visión (lectura de la realidad)-en Denunciar a Edom frente a su postura contraria hacia Israel cuando Babilonia invadió el reino del sur, Judá. Así, se muestra una fraternidad rota, un hermano en situación de bondad, yéndose contra el otro en situación de vulnerabilidad.

Hay varias formas, o propuestas estructurales, para acercarme al mensaje de Abdías. Tomaré una que me permite perfilar o caracterizar mejor a Edom y sus acciones contra su hermano, Jacob. Teológicamente, es un juicio a Edom, no porque no crea en Yahvé, sino porque no actúa con humanidad; literariamente, es “Justicia poética”: un recurso literario y narrativo donde la virtud es recompensada y el vicio castigado, a menudo irónicamente. Acuñado por Thomas Rymer (1678), implica que los antagonistas caen en sus propias trampas, ofreciendo satisfacción moral al espectador al ver triunfar la lógica y la ética.

                1. LO QUE LE PASARÁ, vv. 1-9.

El profeta anuncia la “caída de Edom” en manos de una confederación de naciones. Un evento político de su tiempo (la Caída de Edom), se lee Teológicamente (Dios está en el asunto). Edom se creía, por su posición geográfica en las montañas, “invencible e intocable”, esto lo lleno de orgullo y arrogancia hasta el punto de gritarlo: “¿Quién me derribará a tierra?”. Hay otros factores que tributan al orgullo de Edom: Su posición geográfica, su fuerza militar, sus relaciones o alianzas, sus sabios o entendidos y su tesoros o economía. En vez de usar estas ventajas o “privilegios” para ayudar, las usa para alimentar su orgullo y lanzarse a la violencia. ¿No pasa lo mismo con nosotros hoy? ¿Acaso nuestra ubicación geográfica, estratificación social, posición económica, conquistas académicas, apellidos de alcurnia, no nos “hacen creer a veces superiores a los demás” y hasta convertimos eso en escenarios de violencias? Son las ALTITUDES del corazón.

2. PORQUÉ PASARÁ, vv. 10-14.

La descripción aquí es desgarradora, el profeta elabora, casi con dolor solidario, los “no debiste” a Edom. La violencia contra su hermano se expresa así: trató a los prisioneros de guerra como “mercancía humana”, se hizo el de la vista gorda frente a la mala hora de su hermano, se alegró de la tragedia de su hermano, se llenó de orgullo por la desdicha de su hermano, entró a la puerta de su hermano para unirse al que ejercía violencia contra su hermano, se quedó mirando al quebrantado sin hacer nada por su hermano, robó a su hermano el día de su desgracia (¡que desgraciado!), se escondió en las encrucijadas para asesinar a sus hermanos que lograban escapar de su verdugo, entregó a sus hermanos, los que quedaron, a sus opresores. Edom recibirá lo que cosechó. La guerra que atizamos ayer, desde nuestra comodidad, nos alcanzará mañana, tocará la puerta de nuestra casa; escalará hasta alcanzarnos y destruirnos. Son las ALTITUDES del corazón.

3. CÓMO PASARÁ, vv. 15-21.

Leído en “clave de Ley del Talión”, Edom será víctima de su propio invento. Viene el DÍA DEL SEÑOR. “El "Día del Señor" en el profeta-dice Andiñach- es un lenguaje de resistencia. Es un llamado a instalar la justicia y el derecho no solo en el Israel de la época, sino en todo lugar donde la Vida es agredida". “En justicia poética”: El monte de Edom, símbolo de su orgullo, será derribado; el Monte Sion, será rehabilitado. Así, el Reino será de Yahvé. Ahí, donde la vida agredida es defendida, está obrando el reino de Dios. El proverbista declara: “Antes de la quiebra está el orgullo; y antes de la caída, la altivez de espíritu” (Pr 16:18). Es decir, detrás de muchas caídas y tragedias, está el orgullo no tratado, no gestionado.

La tentación es leer el texto y decir que, desde el rótulo de “Somos el pueblo de Dios”, él siempre estará de nuestro lado y en contra de los demás. No. El mensaje profético es uno que atraviesa la Biblia: Dios es el Dios de las víctimas. ¿Quién eres tú en el texto? El profeta que denuncia el mal, Edom que perpetra el mal, o, Israel que recibe el mal. ¿Del lado de quién estas? Del profeta que denuncia, del victimario o de la víctima.

Recuerda: Edom no será castigado porque no cree en Yahvé; el Juicio es por no actuar humanamente frente al sufriente, por romper la fraternidad. Su buena posición geográfica, militar y económica, lo llenaron de arrogancia y orgullo. Son las ALTITUDES del corazón. Con el correr de los siglos se produjo un giro notable en algunas religiones: El juicio ya no tenía relación con la forma de vida (la ortopraxis), sino con la creencia (la ortodoxia): “—Dios te ama, pero si no crees como nosotros, te va a mandar al infierno”. Familiar, ¿cierto? Cuidado, los supremacismos religiosos, llenan de orgullo y arrogancia, congelan el alma, rompen la fraternidad. Un viejo himno cantaba: "Si fui motivo, de dolor oh Cristo. Si al que sufría en su dolor dejé. No me condenes tu por mi pecado. Perdón te ruego, mi señor y Dios”.

Edom fue DEFERENTE para con los opresores, e INDIFERENTE para con los oprimidos.

Cantaba León Gieco, desde 1978, desde la “Canción social o Cancón protesta”.

 

Solo le pido a Dios,

Que el dolor no me sea indiferente.

Que la reseca muerte no me encuentre,

Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

 

Solo le pido a Dios,

Que lo injusto no me sea indiferente,

Que no me abofeteen la otra mejilla,

Después que una garra me arañó esta suerte.

 

Solo le pido a Dios,

Que la guerra no me sea indiferente,

Es un monstruo grande y pisa fuerte,

Toda la pobre inocencia de la gente.

Es un monstruo grande y pisa fuerte,

Toda la pobre inocencia de la gente.

Ahí, donde la vida agredida es defendida, está obrando el Reino de Dios.  Y aquí llegamos a Jesús. Y María, esa jovencita campesina de aproximadamente 16 años, cantó: "Esparció a los ARROGANTES. Quitó los PODEROSOS de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos sació de bienes y a los RICOS despidió vacíos" (Luc 1:51-53).

 LAS ALTITUDES DEL CORAZÓN