LAS CORAZÓN
DE CABALLERO
Introducción a la oración de Jabes.
convozalta.blogspot.com/Jovanni Caballero 216
“Cuando sea grande voy hacer caballero del
Rey”, dice el niño rubio con la ingenuidad que su edad tiene consigo. “Ja. Ja.
Ja”, ¿Caballero un hijo de Techador? Sería más fácil cambiar las estrellas”, se
ríe y comenta un vecino adulto que ya perdió la capacidad de soñar. El niño,
que siente que el cuchillo del sentido común lo traspasa. “Papá-pregunta
continua el niño- ¿se pueden cambiar las estrellas?”. El papá responde:
“Siempre que te dispongas, podrás hacerlo, William”.
Por otro lado, por el de la Biblia, el
tipo se llama Jabes, su nombre traduce Dolor. Aparece tangencial pero
estratégicamente, en el primer libro de las crónicas en medio de una larga
genealogía, para ese tiempo, tenían una función identitaria: Trazar un puente
desde el ayer hasta el hoy (1 Cro 4:9-10). Respondiendo a preguntas como:
¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde queremos ir? Se llama DOLOR, en la
antigüedad era común “nombrar a los lugares o a las personas” de acuerdo a
experiencias idílicas (bonitas), o traumáticas (feas). El cronista lo presenta
así: “Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes,
diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor”.
Todos los hijos vienen a mundo con dolor, pero,
este tuvo un plus especial, un dolor extra. Y, aunque no nos llamamos como “el
Dolor del pasado”, muchas cosas, episodios y formas de vida están impresas en
nuestra mente y formas de ser hoy. Dolores que de niños nos “nombraron”: La
separación de nuestros Padres, el bulling por alguna condición física o social,
las carencias, el miedo social. Somos hoy, la caja de resonancia de un ayer
fracturado.
Pero, Jabes no
se queda ahí con el rótulo y se conforma con “la marca negativa del pasado”. El
cronista le da palabra, le permite hablar, elaborar su dolor- lo empalabra,
diría Luis Duchc. ¿Qué hace? Ora. La oración aquí se presenta como una forma de
Resistencia. Parafraseando a Freire: “en su Pedagogía del Oprimido- al orar, el
oprimido ya no concibe la realidad concreta de la opresión como una especie de
“mundo cerrado” del cual no puede salir. Así ora: “E invocó Jabes al Dios de
Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y
si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le
otorgó Dios lo que pidió”.
Jabes ora
diciendo: “bendíceme señor, dándome la capacidad de pensar más allá de los
limites ya trazados (más tierras); bendíceme Señor, mostrándome que tus
acciones salvadoras me librarán del mal recibido (la marca del dolor) y del mal
por recibir” (tu mano). Este lenguaje aparece también en un texto profético y
se usa para hablar de la restauración del pueblo después del trauma de
destierro, de la crisis del exilio (Isa 54:2-3). El texto dice que Dios le dio
lo que pidió. En la presentación, Dolor; en la Oración, Bendición (la
posibilidad de superar el trauma y el dolor con el que fue nombrado ayer,
marcado en el pasado). En oración, el pasado fracturado puede ser “Renombrado”
y “Resignificado”.
REFLEXIONES.
1. ¿Cuál es la función de este relato aquí para un
pueblo qué está tratando de “recomponerse después de la crisis, el trauma y el
DOLOR del exilio? El dolor de Jabes representa el dolor de un pueblo. Como
decía entre nosotros hace años Gaitan: “No soy un hombre, soy un pueblo”. Dando
a entender con eso que sus luchas sobreasaban lo individual, y representaban a
un colectivo, a todo un pueblo.
2. La oración no es un sustituto a la acción, sino
su condición necesaria. En oración tomamos conciencia de nuestras heridas y las
expresamos ante Dios, pero, en acción trabajamos para que lo pedido sea una
realidad: Trabajamos para superar el trauma y ser librados del mal.
3. Al clamor de Jabes- “oh, si me
bendijeras”-responde el evangelio siglos después afirmando que, en Cristo, Dios
ha salido para bendecirnos, esto es: Para hacernos bien. Y aquí, en esta salida
y encuentro, todas nuestras heridas y dolores empiezan a ser transformados (Efe
1:3). Un humano, para todos los humanos; un herido, para todos los heridos, un
crucificado, para todos los crucificados; un adolorido, para todos los
adoloridos.
4. Dijo Bart-Carl no Simpson-"Unir las manos
en oración es el inicio de una insurrección contra el desorden del mundo".
Cantaba León Gieco, desde 1978, desde la “Canción social o Cancón protesta”.
Solo le pido a
Dios,
Que el dolor no
me sea indiferente.
Que la reseca
muerte no me encuentre,
Vacío y solo
sin haber hecho lo suficiente.
5. "Papá, ¿se pueden cambiar las
estrellas?" (William Tacher).
"Dios, ¿puedes sanar mi pasado fracturado
marcado por el DOLOR?" (Jabes).
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